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Así las cubiertas de las casas han perdido la inclinación que tenían para ganar suavidad, para lo que incluso se ha contado con el asesoramiento de tribus africanas que todavía emplean técnicas similares. El poblado ibérico comenzó a ser excavado en 1983 y fue el primer asentamiento en toda la península en el que se emplearon técnicas de arqueología experimental. La reconstrucción de sus muros, casas o defensas se ha hecho según las técnicas que emplearon los habitantes del recinto. Así, un paseo por sus calles, entrar en sus casas o recorrer todo su perímetro es toda una lección de historia en vivo. En este sentido el recinto ya forma parte del Exarc, una red europea que agrupa a los museos arqueológicos al aire libre. La nueva musealización ha ido a cargo de la Universitat de Barcelona . El principal objetivo es el didáctico. Que se pueda conocer la historia del pueblo íbero. Además, durante los trabajos de adecuación del último año se han descubierto unos depósitos del siglo II antes de Cristo y que serán objeto de una próxima excavación. El Ayuntamiento de Calafell pretende que la Ciudadela ibérica se convierta en un referente educativo y cultural de carácter familiar, pero también de investigación científica a nivel mundial. El alcalde de Calafell, Jordi Sánchez señaló que «hemos de creer en el patrimonio cultural». Fin de semana de visitas Para celebrar la reapertura, durante todos el fin de semana (de 10.00 a 14.00 y de 16.00 a 19.00) se han organizado actividades gratuitas que darán a conocer la cultura de los íberos en la que fue su propia casa. De esta manera se podrá conocer cómo era el entrenamiento que hacían los guerreros, cómo se realizaba el transporte de ánforas o el molido del grano, además de poder degustar especialidades gastronómicas tal como se preparaban hace 2.500 años. El poblado fue uno de los principales elaboradores de cerveza a la que añadían miel. Texto de © Diari de Tarragona
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